viernes, noviembre 09, 2007

Lexicografía

Bienvenidos al blogger de Meridional. Un espacio para intercambiar ideas y mucho más.

Como la evidencia demuestra, los procesos de intercambios crecientes entre culturas diferentes (globalización) no son fenómenos que debamos al TLC. Todo lo contrario. Son fenómenos de gestación muy larga. Algo tan sencillo como la música ambiental programada. El otro día, en un centro comercial había música de fondo, de elevador, y tenían puesto a Vivaldi, que ya es bastante globalizado, cuando de pronto empezó a sonar Astor Piazzola, “Le Grand Tango” interpretado por Yo Yo Ma. Este ejemplo de la música latinoamericana me hizo sentir un poco menos aislado en la isla de Java. Pero hay ejemplos mucho más sorprendentes.
En la lengua que aquí se habla, el “bahasa indonesia” encontramos numerosas palabras de estirpe española o portuguesa, lo cual es comprensible, dado que ambos imperios compitieron por estas islas desde el siglo XVI: camija (camisa) y pantalón son ejemplos de este transvase.
Ayer mismo, leí en el letrero de un local que decía: “Bukah Salero”. Por supuesto que me llamó la atención y al chofer le pregunté su significado: Bukah, respondió, es casa. “Salero”, Míster, continuó, es una palabra tradicional de Sumatra, y no sé cómo se traduzca al inglés, what is the word in English for “salero”, Míster?” No sé, Efendi (así se llama el chofer). “I don’t know either, Mister, but it is something to keep salt”. “¿Cómo una botellita para la sal? Le pregunté. “¡Así es, Míster! Eso es un salero en la lengua de Sumatra.” ¿Cómo la ven desde ahí?

martes, octubre 23, 2007

Infancia de memoria

Bienvenidos al blogger de Meridional. Un espacio para intercambiar ideas y mucho más. Como las que presenta el nuevo libro de mi compañero Barojas, "Infancia de memoria".
El título ya es invitante, porque es lo que se acuerda, dice él mismo, motivado por el reciente deceso de su madre, en los EEUU. A partir de ese acontecimiento, de suyo muy importante, su memoria se refresca y nos comienza a contar de su ciudad natal, Guaymas, entre el desierto y el mar.
Es la historia de Cuco, el sexto entre doce hermanos, el hermano "bisagra", como dice él mismo, entre lo que aparentemente son dos hornadas de hijos. No es el más travieso, pero sí el más observador y el único que recuerda los rituales de la infancia que son una travesía por los cinco sentidos: Los aromas. El santo olor de las tortillas de harina o del pan dulce. El dolor de la golpiza por la travesura o el accidente. El sabor del chocomilk. La música y el sonido de las palabras que en Sonora son localismos. El calor, el calor perenne del desierto.
El diario de Cuco puede leerse de corrido o en desorden. Tiene historias que se sostienen solas, cuentos brevísimos que lo emparentan con las "Batallas en el desierto", de José Emilio Pacheco y su descripción de un medio urbano en los años cincuenta y sesenta.
Compendio de costumbres del noroeste de nuestro país. No falta el beisbol y sus aficionados, los jugadores de fama internacional que, ¡quién lo diría! eran parientes suyos. Nadie es profeta en su tierra, y el billar, que pasa de deporte de vagos por antonomasia, a tarjeta de presentación del tío que viaja a EEUU y logra fama y fortuna gracias a un deporte mal apreciado.
EL billar no es la única alusión a los EEUU. Yo también me acuerdo de la alegría y signo de prosperidad que era consumir dulces de contrabando.
Contiene además la tensión entre los padres de una hija ausente que vive en los EEUU, a la que extrañan, pero al mismo tiempo concluyen, como muchos de los mexicanos cuya familia vive entre el coloso del norte y México: "¿y para qué la traemos?"
Tiene algunos pequeños problemas que un buen editor corregirá en la segunda edición que, ya me avisaron, pronto estará disponible: Abrir interrogaciones, por ejemplo. Y algunos episodios que se podrían organizar de otro modo. Por ejemplo, el capítulo "La escuela de calor", que proviene, obviamente, de la famosa canción ochentera, pero que encaja perfectamente en la narración de un niño para el que la calle fue también una escuela. Pero encaja el resto de la letra: "hay tribus ocultas cerca del río, esperando que caiga la noche", es un verso que pudiera corresponder en el episodio en el que Cuco tiene que visitar otro barrio, y en donde se dan de santos que no los atacaran a pedradas, y adonde fueron de todos modos, pero "hace falta valor."
Algunas personas se quedan con las ganas de saber qué le pasó a Cuco en esa nueva etapa de su vida. No hace falta. Si acaso, a manera de glosario, añadir unas páginas en las que se anote el destino de los personajes principales a partir de esa fecha.
Cuco el adulto es especialmente certero al anotar que, cuando la gente se quejaba de la situación del país a fines de los sesenta en realidad se quejaban de un país que estaba boyante, y cuyos habitantes no esperaban el cruel ramalazo que los pronto los azotaría. Por eso creo que la escena más bella es la de la mujer que les vende las tortillas de harina recién hechas. Ese retrato es digno de Diego o del Indio Fernández.
Al fin, y aunque no nos guste, el cambio le llegó a Cuco en forma de una mudanza que nadie quería, aunque el cambio fue para mejorar.
Me parece increíble imaginar al Cuco en calzones y descalzo por las calles ardientes de Guaymas y que él sea mi mismo compañero del Servicio Exterior Mexicano. Dicen que el niño que fuimos sigue vivo dentro de nosotros; créanme que conozco a Cuco porque sigue bien vivo aquí en Yakarta.
Le mando una felicitación muy cordial porque realmente tiene madera de escritor; lo hace con cariño.
No conozco ejemplos de su poesía, pero Barojas es un gran lector de poemas. Los recita de memoria y los recuerda muy oportunamente, y crea metáforas como la "sal (que) forma mapas en las espaldas de los pescadores".
Va desde aquí una bienvenida a este nuevo narrador a quien conmino a que siga produciendo y nos siga regocijando con estas imágenes tan primorosas de su infancia y de un país que ya no existe.

sábado, octubre 20, 2007

Bienvenidos al blogger de Meridional. Un espacio para intercambiar ideas y mucho más.










Les dije que publicaría imágenes de Yakarta. ¡Oh, Yakarta de mis amores! Ya les había contado de sus problemas urbanos, del esmog, de la sobrepoblación y del tráfico. Pero hay que vivirlo. Hay que conocer cómo en este país han logrado enfrentar con razonable éxito el problema del tráfico.






La moto. Este invento logra esquivar los obstáculos más firmes para el libre tránsito. Lo utilizan miles como transporte en lugar del coche, pero además lo utilizan como taxi.






Y se creería que, por ser un transporte expuesto a los elementos, o por carecer de carrocería, por incorporarnos a la cámara de gases más grande de Asia sería barato. Nada más alejado. Este servicio de transporte público, llamado "OJEK" llega a costar el doble que un taxi (TAKSI) para los locales, precisamente por su eficiencia y rapidez.





He aquí algunas de las imágenes características de Yakarta. Todavía no sé si en todo Asia se puedan ver a familias enteras viajando en Ojek, o sie nuestro México querido ya sean imágenes cotidianas (por ahí me cuentan que en algunos pueblos se pueden encontrar ejemplos) pero por el momento encuentro estas imágenes muy elocuentes de lo que un país de ingreso medio puede hacer para facilitar la vida de sus habitantes.






























Bienvenidos al blogger de Meridional. Un espacio para intercambiar ideas y mucho más.

viernes, octubre 19, 2007

Crónica de un desvelo anunciado.

Cuando llegamos a vivir a Yakarta, el embajador preguntó: “¿Saben algo del Islam?” Claro, contestamos, porque hemos leído, porque lo hemos estudiado para la universidad y para el trabajo. “Nada más les digo una cosa: no se espanten.”

No se espanten. ¿No se espanten de las costumbres de la gente? ¿No se espanten que muchas mujeres lleven velo? ¿No se espanten de que vendan la carne de cerdo separada? ¿No se espanten de que es el mes del Ramadán? ¿Que van a festejar el año nuevo 1428? Nosotros ya sabíamos que el año nuevo es una gran fiesta. Acaso no debíamos espantarnos que en Indonesia, que es el país musulmán más poblado del planeta, existan policías morales y religiosos, que vigilen el cumplimiento de las buenas costumbres. Precisamente, nuestros festejos patrios ocurrieron al comienzo del Ramadán, y esa fue la razón para que no se sirviera alcohol durante la fiesta.

Sin embargo, Indonesia es un estado laico y se fomenta la tolerancia a todas las creencias. Es más, cuando nos han presentado gente, algunas personas responden en este orden: Me llamo tal, vivo en tal “y soy cristiano”, es más, cristiano devoto. Caray, si hay cristianos desde el siglo VI, y han hecho aquí su vida, no cabe duda que Indonesia es un país tolerante. Encontramos además, a los hinduistas, que se concentran en la isla de Bali, y a los budistas.

No es más que parte de la historia de este país, que está ubicado estratégicamente a medio camino entre dos océanos, en plena ruta y fuente de las especies, entre las civilizaciones india y china. Y son, a diferencia de lo que vemos en otras latitudes, musulmanes tropicales, bien llevaderos. Además hay rascacielos poderosos y numerosas maquiladoras ¿qué puede ser más moderno?

Pero no. El espanto no tuvo nada que ver con lo que la gente culta, “leida y escrevida” conoce. No. El espanto tiene su origen en las oraciones a las tres de la mañana, y nuevamente a las cinco. El espanto es que no es una sola mezquita, son miles, y todas hacen lo mismo y además se auxilian con altavoces en la calle para invitar a todo el mundo a la oración. Hoy, 12 de octubre, los cantos del año nuevo comenzaron a las tres de la tarde, y no tienen visos de concluir antes de la medianoche.

Rocío y yo sufrimos por esta situación, pero el pequeño Luis Diego, no. Hagan de cuenta que aquí hubiera nacido y que filtrara todos estos cantos. Ahora mismo comienzan los cohetes. Será una larga noche, samacueca, samacueca…

jueves, octubre 18, 2007

Crónicas del exotismo.

Primer acto.
La primera sensación de que nos dirigíamos a otro mundo (el Tercero) nos la proporcionó un anciano de evidente origen chino. En el aeropuerto de Newark, mientras esperábamos el vuelo que nos llevaría a Singapur, el pequeño LD jugaba con los bebederos que decían “Push”. Había uno bajito, de su estatura, y de él bebía, pero también otro de talla adulto; de éste nada más empujaba el botón de “Push”. En eso se acercó un anciano, encorvado que se acercó a beber agua. Probablemente no conocía el funcionamiento del bebedero. Se acercaba y el agua no fluía. Entonces LD empujó el botón de “Push” y el viejecito pudo beber finalmente. Cuando hubo saciado su sed, se inclinó ante el pequeño LD y juntando sus manos en posición de oración dijo: “Thank you, dear.” Esta escena, de una cortesía asiática, ajena en todo a nosotros, es digna de un anuncio de Coca-Cola, ¿o no?

Segundo acto.
Curiosidad lexicográfica. A pesar de la lejanía y de que las lenguas indonesia y castellana no son parientes, a veces nos han permitido sentirnos más cerca de nuestro terruño. Nuevamente, el pequeño LD propició la ocasión. Visitábamos casas –¡hemos visto cerca de 50!- y al bajar de una escalera, LD iba a tropezar, entonces la vendedora, de obvio origen indonesio, exclamó: “¡Aguas, aguas!” Al advertir nuestra sorpresa por el inesperado parentesco, la vendedora explicó: “’¡Aguas!’ means “watch out!” in Indonesian.”

Tercer acto.
La fiesta del “Grito” fue muy bonita. Eran más de 400 invitados en el “Four Seasons” y, como se dijo en el mensaje correspondiente, alrededor de 15 miembros de la comunidad mexicana. Todos destacados, todos extra comunitarios. Una copia helada de nuestro Angel de la Independencia ornaba el centro del salón. Un video en el escenario de las bellezas naturales de nuestro país. Música sinfónica de México. El menú buenísimo: los chefes eran de Indonesia, pero se habían especializado en San Diego, en el “Four Seasons” de allí, y por eso conocían de cocina mexicana: pescado a la veracruzana, tacos de “beef” y de pescado, flan, arroz con leche. El mero chef nos preguntó antes de empezar la fiesta si sabíamos de pozole “claro, como no”, entonces, vengan a probar si nos quedó bien. Lo encontramos un poco ácido. Explicaron que era por el vinagre de sidra que le ponían “pero, añadieron, a la mayoría de sus invitados les va a gustar así”. EL chef estaba además bien orgullos de que en Yakarta había fabricado mole, gracias al chocolate importado de Singapur. Entonces le expliqué que en México había varios tipos de mole, según la región y los chiles locales, entonces, si le quedaba bien, podríamos empezar a hablar del mole Indonesia. Naturalmente, el chef fue dichoso esa noche en la que casi todo picaba, menos el mole, que sabía sobre todo a chocolate. Aunque el tequila y la “Corona” son de nuestro principales productos de importación, no se sirvió nada de alcohol porque ese día precisamente iniciaba el Ramadán. Fue una fiesta memorable, y entrañable; hubo de todo, menos “Grito”.

lunes, agosto 13, 2007

Aunque el propósito explícito de este blog es el intercambio de ideas, me he concentrado en la expresión de las emociones. Y es que este oficio de conocer al México de fuera me hace conocer mejor al de adentro. Nada más reflexionemos en el caso de los mineros atrapados en Utah. No pensemos en que entre ellos encontremos a tres mexicanos -¡tres!-. Pensemos únicamente en que en una mina de EEUU ocurrió un accidente presuntamente letal. En este país de inmediato se movilizaron las autoridades, porque la prioridad era sacar a los mineros, se movilizó el equipo de la empresa y toda su infraestructura, porque la prioridad era recatar a los mineros. El dueño de la mina encabeza las labores de rescate, porque está convencido de que la prioridad es rescatar a los mineros, y si acaso no lograra rescatarlos vivos, entonces todos, empezando por las familias afectadas, podrían comprobar que la empresa había hecho todo para rescatarlos vivos, porque esa era su prioridad. Esto es lo que vemos en las noticias, y en las noticias se observa que éste era un comportamiento natural.

En nuestro país, Pasta de Conchos se manejó como botín político, y pareciera que a nadie le hubiera interesado sacar a los mineros. Nunca vimos que las autoridades presionaran a la empresa, nunca conocimos a los dueños de la empresa, aunque recuerdo una entrevista a uno de sus altos ejecutivos, en la que se mencionó la posibilidad de que en la mina no hubieran funcionado los mecanismos de seguridad, o que las autoridades hubieran podido ser sobornadas para que no avisaran de los peligros que entrañaba la mina. Este ejecutivo únicamente acertó a decir: "Por favor, estamos hablando de una empresa que cotiza en Nueva York", como si eso fuera garantía de seguridad.

Por otro lado, escuchamos que la SRE "instruye" directamente al cónsul de México a que personalmente supervise que se hace lo posible para recatar a los mineros compatriotas nuestros. Este es otro ejemplo clarísimo de cómo a los consulados se les "instruye" para que vigilen que las instituciones cumplan con un deber que cumplen sin necesidad de que nuestro consulado o nuestra secretaría lo exija.

Las crisis son momentos en los que aflora lo mejor y lo peor de las personas y las instituciones y en estas dos crisis hemos tenido suficiente de ambos. Más allá de que rescaten con vida a nuestros compatriotas, no me queda más que admirar a este gran país que, a pesar de su fama de frialdad o de codicia, sigue creyendo que su mejor activo es el individuo.


























Bienvenidos al blogger de Meridional. Un espacio para intercambiar ideas y mucho más.

jueves, agosto 09, 2007

Bienvenidos al blogger de Meridional. Un espacio para intercambiar ideas y mucho más.

Hay muchas formas de enojarnos con nosotros mismos. La mejor y más evidente es vivir en los EEUU y trabajar cerca de los mexicanos que acuden a nuestras oficinas. Mientras más cerca nos encontramos de ellos, más claramente nos conocemos.

No creo que haya mexicanos que vengan por placer, en busca de la democracia o la libertad. Ellos vendrán fundamentalmente por hambre o por amor.

Cuando vienen por hambre el proyecto es simple. Quieren trabajar para alimentar a su familia, y los EEUU les permite hacerlo. Así de sencillo. Aquí nadie les regala nada. No hay free lunch para nadie. Y desde luego, nadie espera que les regalen nada. Saben que así es y trabajan. Trabajar sin mayor pensamiento que la familia es muy loable. Lo admiramos. Lo celebramos. Pero no lo vivimos porque estamos cerca de los nuestros. Si estuviéramos solos suficientemente, entonces la soledad nos obligaría a pensar en traer a nuestra familia. Primero la mujer.

Ella no sueña con vivir en Nebraska. Ella sabe que hace frío. Ella sabe que la pasada en peligrosa. Pero acepta venir porque su marido la necesita y para eso están juntos.

Haciendo cuentas nos sale bien este arreglo. Con el sueldo de la matanza (alrededor de $20,000 al año) tendremos casa propia, dos coches, cablevisión, los niños irían a la escuela -por ley, y en inglés-, la mujer no trabajaría de sol a sol para sacar agua de un pozo contaminado por metales pesados. Nuestra ecuación arrojaría números positivos. ¿Cuánto hace falta? Si son dos sueldos, estamos hablando de alrededor de $40,000. Y ni así salen las cuentas.

El límite de las posibilidades ocurre cuando se plantean traer a los niños que dejaron encargados. Aceptan enfrentar los peligros por las autoridades y por la ausencia de éstas; y todo por los niños. Si todo sale bien, contemplamos un cuadro bello y a la vez dolorosísimo: la familia triunfante, que ha vencido el hambre y la soledad con el amor que sus miembros se tienen entre sí. Pero, al mismo tiempo, ni con todo el amor ni todo el trabajo de sus miembros, no logran erradicar al miedo.
La licenciada Alvarado y el Cónsul Rebollar se refrescan un poco en Northplatte.
Hermoso lugar que formó parte de la gira del adiós.
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miércoles, agosto 08, 2007


¡Oh, hermosa Muscatine, Iowa! ¿Cuándo te volveré a ver?
Aquí tenemos a Janet Ocaña y a Alejandro González en la avenida principal de Muscatine, a orillas del poderoso río Mississipi.
Por el excelente estado de conservación de sus edificios decimonónicos, aquí se rodaron algunas escenas de la película "Road to Perdition", con Tom Hanks.

¡Salud, Muscatine!
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Este blog era para conversar de cualquier cosa. Eso no es verdad. Es, sobre todo, para conversar de política, de desarrollo, de la experiencia humana fuera de su ambiente natural. En resumen: de la migración.

Así que les doy nuevamente la bienvenida a aquellos que deseen conversar sobre el futuro, más si gozan de un optimismo moderado.

¡Sea!
North

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Breve escala para un refrigerio en Northplatte, Nebraska. Hermoso lugar, justo enmedio de Nebraska, justo enmedio de la línea del tiempo entre el Centro y las Montañas.
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¿Se acuerdan de los puentes de Madison? Pues de allí es esta hermosa imagen.

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domingo, enero 14, 2007

Los rostros de la gente eran de derrota, de sueños rotos, de confusión. Eran probablemente 600 mexicanos, probablemente 1000 personas, contando a los centroamericanos y otras nacionalidades. No faltó algún cínico que de inmediato declaró que estaría de regreso a los pocos días, como tantas veces lo había hecho. Seis, según él.

Pero las mujeres eran diferentes. Nunca dudaron que su prioridad eran sus hijos, a quienes habían dejado encargados a niñeras mientras trabajaban ($100.00) por semana, mientras ellas trabajaban doce horas diarias. Para otras, la aflicción era que, al llegar sus hijos de la escuela, no hubieran encontrado a sus padres, porque dejar solos a menores de 16 años es delito en Nebraska. Ellas solamente querían que sus hijos supieran su paradero.

A todos los arrestaron alrededor del mediodía, sin darles tiempo de nada. Como dicen ellos "ni siquiera nos dieron quebrada para lavar y guardar la herramienta, porque si no lo hacemos, nos la cobran."

Eran tantos que las instalaciones de la base militar en la que estaban alojados resultaron insuficientes, y al recibirlos de golpe no había jabón, alimentos suficientes o servicio de teléfono. Nadie previó una detención tan grande y extendida.

Nosotros llegamos al día siguiente. Con cuestionarios sobre la historia de cada uno de los detenidos, estatus migratorio, derechos laborales. Solamente querían que los dejéramos hablar por teléfono, aunque sea un minuto. Entonces les permitimos utilizar nuestros teléfonos celulares, y los rostros cambiaron. Aparecieron la esperanza y la tristeza.

Cuando ofrecimos el servicio, una persona se levantó espontáneamente para solicitar el teléfono "¡Yo primero, señor!" Le respondí con una pregunta: "¿Y por qué usted? ¿Por qué no el señor de al lado?" Tiene usted razón. No tengo por qué ser yo el primero, respondió. Pero ningún otro de sus compañeros reclamó el auricular, y nadie se adelantó hasta que otro de los detenidos me pidió: "Déjelo hablar primero, su hijo está muy enfermo." Entonces explicaron que el niño de nueve años padecía cáncer y lo acababan de operar, precisamente ese día.

A pesar de la brevedad de las llamadas y a la relativa arbitrariedad con que se manejaron -tenían prioridad las madres- todos lo agradecieron mucho.
12 de diciembre de 2006

-Eran varias mujeres, más de cinco. Todas arrestadas en Grand Island, Nebraska. Todas de Cuauhtémoc, Chihuhahua. Todas güeras, ojizarcas; norteñas tenían que ser. Una de ellas me preguntó por qué las habían arrestado. "Porque trabajan sin documentos, señora." Entonces, prosiguió ¿nos arrestaron sólo por trabajar decentemente? No, señora, le respondí. La causa de su arresto es que todos ustedes usaban documentos falsos, y ese es un crimen federal, que los gringos no como quiera perdonan. "Pues ustedes que tienen tanta tecnología pueden revisar y comprobar que la gente a la que le compramos esas licencias y esas actas de nacimiento no han cometido ningún crimen y no han matado a nadie ni han robado nada." No hablábamos el mismo idioma. Tal vez ni siquiera habitábamos el mismo mundo.